Capstan es un tabaco que se presenta en dos variedades hermanas, pero no gemelas. Ambos son virginias limpios, sin añadidos alimentarios ni químicos, cuyo diferente sabor proviene de la diferencia en el proceso de curación del tabaco. Se presentan en maravillosas latas de bolsillo de 50gr, y las dos variedades son Original Navy Cut (coloquialmente, el azul) y Gold Navy Cut (el amarillo o 'er dorao', según la parte de España en la que se pida).
A partir de la apertura de la lata, todo son diferencias entre los hermanos.
Visualmente, el Gold se nos presenta como un virginia puro, noble, limpio y dorado: de ahí su nombre. Observar este flake es observar la materia prima con la que comienza la elaboración de una mezcla de tabaco. Recuerda por completo al Richmond Navy Cut, un tabaco danés (originalmente inglés, de Richmond Tobacco Liverpool) que lleva más de sesenta años en el mercado, y cuyos consumidores le son fieles hasta la indecencia. Un virginia claro, fresco y dulce, pero de una manera natural. En el Original se observa la misma base, pero tratado de otra forma: un virginia más oscuro, más madurado, más amenazador. Advirtiéndonos que quizá sea el hermano malo.
Para confirmar o desmentir, pegamos la nariz a las latas. Olfativamente, podemos encontrar el primer gran matiz separador entre ambos: mientras que el Gold nos revela un paisaje pre-otoñal, con matices de heno y trigo recién segado, el Original es una apoteosis veraniega: ciruelas, un ligero toque a naranja, y a la vez, pese a la liviandad que este paisaje olfativo pudiera sugerir, una lejana gravedad, un matiz de grasa como el que tiene la nata de un pastel repleto de calorías, como el peso de la siesta tras una comilona.
La carga en ambos es fácil, dado que el tamaño y grosor de las láminas es casi el perfecto: unos 8cms de largo y apenas 2mm de ancho; así como el encendido. Los Capstan suelen venir en perfectas condiciones de humedad, por lo que apenas hacen falta las dos cerillas que se establecen en los Cánones del Buen Fumar así como en los campeonatos de fumada lenta.
Las diferencias anunciadas en la fase olfativa se corroboran en el momento de dejar que el humo nos llene la boca. El sabor es común y radicalmente diferente en ambos, si acaso algo así es posible. El Gold presenta un sabor continuo, a menudo monótono, de un unicorde tono fresco y dulce que se mantiene sin grandes sorpresas hasta el final de la fumada. Resulta redondo y cremoso sin resultar empalagoso ni especialmente mordedor, aunque en comparación con otros virginias puros de mayor alcurnia (Orlik Golden Sliced), resulta por momentos algo plano y falto de matices. Deja un agradable olor en la estancia y se puede fumar a cualquier hora del día, con comida, sin comida, con gin-tonic o sin suegra.
En cambio, el Original nos ofrece un viaje menos constante: menos como viajar en un avión y más automóvil: son constantes las subidas y las bajadas de sabor, repletas de matices entre los que se alternan la dulzura homogénea del virginia y los toques afrutados procedentes de la curación del tabaco. Irregular, como los pequeños genios, ofrece variedad y una fumada diferente cada vez que se cargue la pipa con esta labor. Un sabor que exige más calma a la hora de fumar, un ritmo más lento que permita apreciar el arcoiris de matices. También deja un buen olor en el ambiente, pero resulta ligeramente más agresivo y nicotinado que su hermano Gold; por tanto, hay que andarse con algo más de cuidado a la hora de fumarlo: que nos pille al menos con un gin-tonic en el estómago.
Ambos se apuran sin problemas hasta el final, no dejan remanentes de sabor en la pipa, y de hecho el Gold es la variedad perfecta cuando se quiere limpiar la pipa del crossover de un tabaco más potente, pues neutraliza lo que Carles magistralmente denominaba la memoria de la madera: la pipa recuerda con el culote qué tabacos hemos empleado en cada pipa, e impregna de sabores exógenos las mezclas que fumamos. Con el Gold, además de fumar un buen tabaco, cumplimos una doble labor en caso de necesidad.
Asimismo, el Gold resulta un ayudante perfecto para realizar mezclas personales, dada la limpieza de sus componentes. Alguna vez reseñé la validez de mezclarlo con Condor Long Cut, pero no puedo sino también recomendar mezclar Capstan Gold con orientales en una proporción 70-30 para obtener una mezcla con el toque de personalidad que le falta a la labor en sí misma.
Capstan es algo más que un clásico. Es una doble opción de conocer la limpieza de los virginias, en diferentes grados de tratamiento, que son una clase magistral sobre tabaco. Esto es la base de todas las mezclas que fumas, susurran las latas. Esta es la piedra angular sobre la que se edifica toda nuestra cultura. Sí, a secas somos algo sosos, pero no estamos aquí para dar montañas rusas de sabor. La nuestra es otra historia.
Porque los clásicos son aquellos que todavía permanecen en los lugares por los que siempre transitamos, muchas veces sin que los veamos.