| Tasts / Catas | ![]() |
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| Ennerdale Flake | |
| de Gawith&Hoggarth |
por Ralph del Valle ![]() |
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| Marca: Gawith & Hoggarth Fabricante: Gawith & Hoggarth Tobacco, Kendal, England Mezcla: Virginia, Malawi, Burley Corte: Flake de 6" (15cms) Tipo: Aromático Inglés Fuerza: media-baja Presentación: bulk Precio: 8 CHF/50gr (Synjeco) |
Escribir una cata del Ennerdale Flake era una deuda interior que todavía no me atrevía a saldar. ¿Cómo se escribe una cata del tabaco que te llevarías a una isla desierta para fumar durante varios años? ¿Cómo se describe con imparcialidad un tabaco que subjetivamente, catalogaría como perfecto?
Pues prendiéndome una pipa y hablándoos de él mientras su humo acaricia mi boca y las paredes del salón. En realidad, conocí al Ennerdale por un primo suyo que es prácticamente idéntico: el Classic Flake de Mullins & Westley, una marca que sólo se vende en el estanco de Covent Garden, Londres. Compré 50 gramos porque fue abrir el frasco y sentir El Olor. ¿Alguna vez alguien ha deseado restregarse tabaco por el cuello, porque no le importaría que ese olor fuera SU olor? Hablar de Ennerdale es hablar de dos palabras: jabón y Old Spice. Ésa es la primera nota olfativa. Algo que te envuelve desde metros de distancia. Y no es una exageración. Cuando se compra el pedido a Synjeco y te está esperando en el buzón, al abrir el portal notas el olor que te llama desde varios metros. Estamos hablando de un aromático, pero de una calidad suprema y de una delicadeza envidiable. El Ennerdale tiene muchas notas de olor en común con el Cóndor y el Erinmore, pero envueltas en un tono mucho más cremoso, más aperfumado (y con aperfumado, me refiero a perfume francés: caro, exclusivo, incitador). Ennerdale es el canto de apareamiento de una flor carnívora, lanzando perfume para que los inquietos colibríes se enamoren y caigan en sus fauces. El tacto y la impresión visual es la clásica de un flake del Lakeland inglés: láminas compactas y cortadas en el grosor justo (más finas que las láminas convencionales de Samuel Gawith, algo más gruesas y más complicadas de encender y manejar). Un tercio de lámina nos asegura una cazoleta de bastante más de una hora de duración. La fumada es una delicia. Caviar de dioses, siempre que uno le rinda pleitesía (o al menos, respeto) a los dioses aromáticos. El sabor es cremoso y compacto. El picor de lengua es una falacia, porque es imposible: un Dios no tortura a sus seguidores (salvo Bob Dylan). Notas de almendra, el toque ajabonado del Cóndor marrón clásico de los aromáticos ingleses, los matices a miel y resina del Erinmore, y todo esto en un tabaco mucho más accesible y menos nicotínico que los mencionados. El aroma inicial persiste en la fumada, aunque de una forma mucho más sutil y con más sabor al gran tabaco que lleva. Es una aromatización de las que asusta antes de fumar y nos hace preguntarnos, "pero, ¿esto se fuma o se come?", y que tras prenderlo sólo nos deja una respuesta: se fuma, vaya que si se fuma. El aroma es perfecto para convertir a fumador de pipa a todo ser humano que nos crucemos. Se consume de una sentada, y eso sí, hay que vigilar en qué pipa lo fumamos, porque suele dejar crossover en la cazoleta. Recomiendo una mezcla neutra después para paladear los últimos reductos y neutralizar la pipa, como por ejemplo el Capstan amarillo. En definitiva, un tabaco imprescindible que hay que probar una vez en la vida, tanto si se es consumidor de aromáticos como latakioso acérrimo. Para estos últimos puede ser un shock el olor inicial, pero no se dejen avasallar: el sabor es sólo una décima parte de lo que se huele al principio. Fumable a cualquier hora del día y en la cantidad que se desee. Resumiendo: el único tabaco con el que mi mujer aplaude cuando lo fumo, por el olor que deja y por mi cara de felicidad. Y hay que tener contentas a nuestras partenaires el máximo posible. |