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Holland House Aromatic
 

por Jade   "Aincioa"

   
Marca:Holland House Aromatic
Fabricante: Orlik, Dinamarca
Tipo: Mezcla aromática (Mellow Golden Cavendish)
Corte: Ready Rubbed
Componentes: Virginias, burley, kentucky y orientales
Presentación: Bolsa de 50gr
Fortaleza: Suave

Descripción del fabricante:The leaf blend consists of bright Virginia tobaccos, dark Burley, dark-fired Kentucky, and sun-cured Orientals. The leaves are pressed into cakes, and after aging cut at a width of 1.4 mm and rubbed up. Aroma: Note of dark chocolate and liquorice.

Classificación del fabricante:
- Cuerpo: 3
- Gusto aromático: 3
- Nota en habitación: 3

Esta compleja mezcla está formada por virginias, burley y kentucky curado al fuego sazonada con orientales curados al sol.
En el proceso se prensan las hojas de los tabacos formando ladrillos (cakes). Cuando termina este proceso de maduración se cortan y envasan. Este proceso le da un distinguido sabor a licor y chocolate negro.

Bueno, mis impresiones:

Al abrir el paquete, se nota un aroma a pasas, ciruelas, higos, a compota de frutas ya preparada, con su licor y todo.
Claramente se distinguen varios tipos de hoja por sus colores amarillos, ocres, negros…
La mezcla está muy bien realizada y equilibrada. En todo el paquete encontré dos o tres palitos muy finos, casi alfileres.


Al tacto noto la mezcla cremosa, aun ya nos encaminamos hacia el final de la primavera, y estando en el pouch sin más durante el mes que me ha durado, no noto que la mezcla se seque.
Además tan sólo en la última carga he recogido algo de “rapé”. La mezcla aguanta bien sin desmenuzarse y degradarse en polvo.

La carga la realizo con el método del “corcho de cava” precisamente por su untuosidad, que permite coger una pequeña bola e introducirla en la cazoleta sin que se desmorone.

Encender, enciende bien y el tabaco fumándolo en interiores dura su tiempo.
Al encender la pipa se riza el tabaco en un último intento de  huir del fatal destino: hay que atacarlo una vez para reconducirlo a su inexorable destino.

El humo es aromático, agradable para el entorno pero no empalagoso: es un tabaco social.

Los primeros momentos siento la sensación de estar fumando Capstan aunque poco a poco ganan preeminencia otro tipo de sabores menos dulces, más achocolatados y afrutados, con un punto de licor que estalla llenando de color toda mi boca.

La fumada transcurre sin sobresaltos, sin cambios aparentes, pero no se hace aburrida ya que poco a poco van deslizándose una multitud de matices cada uno con su carácter y su personalidad propia pasando de uno a otro y entremezclándose en una perfecta sinfonía de sensaciones.

Las flores de humo son grisáceas y ocres, y si miramos en el interior del tiesto vemos una ceniza blanca con ribetes grises que se despega de la cazoleta y forma un mullido cojín encima de la brasa.

Es una de las pocas mezclas en las que he notado que al aire libre se queman solas. Un poco de brisa y la pipa sea cual fuere no hay quien la toque por la temperatura que alcanza.

Como anécdota decir que en una batalla al mus que sostuve contra dos barbudos, la cual se dilató bastante, estuve cargando y disparando todo el rato, sin reencender ni una vez, sin apenas notar cansancio. Eso sí, al día siguiente mi paladar no era el mismo, estaba ciertamente agobiado por la batalla: tenía agujetas que se pasaron en un par de días como si de un mal sueño se tratase.

Para acabar: No pica, no borbotea, no cansa, no quema… pero no es un tabaco por el que una chica pueda perder la cabeza. Lo recordaré con agrado, pero sobre todo porque me lo regaló el amigo Joao Viera, portugués de pro.

Jade.

 

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